CICLISMO OFICIAL

Ciclismo: Tour de Francia 2020, con aroma colombiano.

Hace 13 meses Egan Bernal subió a lo más alto del podio en París. Esa tarde histórica inició la que puede ser la época más exitosa de nuestro ciclismo en “La Grande Boucle”.

El campeón Egan Bernal afronta la edición 107 del Tour de Francia con una preferencia similar de las casas de apuestas a la que tenía el año pasado: 9/4. Pero este año la competencia se antoja más cerrada.

Junto a él, otros nueve escarabajos, tres más también líderes de sus escuadras World Tour y con un palmarés que incluye victorias y podios en las tres grandes vueltas, confirman que el ciclismo colombiano está en primer plano mundial y continuará por varios años más. Los entendidos y las apuestas ubican entre los primeros 13 opcionados para ganar el Tour 2020 a Egan Bernal, Nairo Quintana, Miguel Ángel López y Daniel Martínez, y a todos ellos en el top ten.

Al aceptar y agradecer el trofeo por su victoria en los Campos Elíseos y dirigirse a la multitud en cuatro idiomas (inglés, italiano, español y un francés escolar) con una seguridad, humildad y gracia inusuales en un joven de 22 años, Egan anticipó que esperaba ganar muchos Tours. Desde entonces es el líder único e indiscutido del equipo más poderoso del mundo, rebautizado Ineos Grenadiers, para promocionar el vehículo utilitario 4×4 que la división automotriz de Ineos ha empezado a producir en Gales para disputarle el mercado al Land Rover Defender.

Bernal es además el mejor embajador del nuevo ciclismo: joven, políglota, carismático, respetuoso de sus rivales, sereno y en pleno desarrollo como deportista de élite. Sir Dave Brailsford fue claro hace dos años al afirmar que “Egan es el futuro”, y cumplió su palabra con la misma racionalidad británica que ha convertido al Ineos desde 2010 en el equipo a vencer, porque deja el mínimo al azar. El director no iba a arriesgar el prestigio y dominio del Tour —siete victorias en las últimas ocho ediciones—, llevando bajos de forma y con poco que aportar a sus otros dos campeones, Chris Froome y Geraint Thomas. es decir, la cuarta parte del equipo. En cambio, les dio tiempo para ponerse a punto y con ellos buscará ganar también el Giro de Italia y la Vuelta a España y dominar las tres grandes el mismo año, algo que ningún equipo ha conseguido.

Brailsford respaldó a su líder colombiano con otro campeón, Richard Carapaz (Giro de Italia, 2019), y evitó además las divisiones que podía generar el tener un liderazgo compartido, como le ocurrió a Movistar en los dos últimos años con Nairo Quintana, Alejandro Valverde y Mikel Landa.

En 2020 solo larga un campeón del Tour en Niza, Egan Bernal. No estarán los otros ganadores que siguen activos en el pelotón mundial; los veteranos y al final de sus carreras, Froome (35 años), Nibali (35) y Thomas (34). Habrá, eso sí, una pléyade de portentosos jóvenes (21-24 años) que son la nueva sangre del ciclismo mundial encabezada por Bernal (23) y desafían a un grupo compacto de ciclistas en plena madurez (27-30 años) que llevan un lustro intentando coronarse en París y que cada año tienen más difícil ese objetivo porque el relevo generacional ha llegado.

Además, la pandemia del Covid-19 trastornó dramáticamente la temporada ciclística y obligó a fijar un calendario de emergencia para salvar el año tras casi cuatro meses de interrupción, con un efecto notable en todos los ámbitos; desde la organización y la afición hasta la preparación y participación deportiva.

El Tour larga dos meses después de su fecha inicial (junio 27), no tendrá público en las llegadas, será obligatorio el uso de mascarillas y se buscará mantener la distancia social y estrictos protocolos de seguridad en el podio y sitios de concentración, para evitar contagios y posibles expulsiones de la carrera (dos casos positivos entre los ciclistas eliminan al equipo). Y con el rebrote del virus en varias partes de Francia en los últimos días pesa la sombra de una interrupción abrupta de la prueba antes de llegar a París, el 20 de septiembre y sin recorrer los 3.470 km programados.

De los Andes a los Alpes

Con diez ciclistas en carrera, será la mayor participación colombiana en el Tour en el siglo XXI. La última vez que hubo una decena de corredores fue en 1992. Cuatro son debutantes: Miguel Ángel López y Harold Tejada (Astana), Sergio Higuita (Education First, EF) y Dáyer Quintana (Arkéa). También están el reciente vencedor del Dauphiné Liberé, Daniel Felipe Martínez, compañero de Rigo Urán en el (EF); Winner Anacona, fiel escudero y gregario de lujo de Nairo (dos veces segundo), Esteban Chaves y el campeón y gran favorito, Egan Bernal.

Con cinco caposquadra en el Tour (Egan, Nairo, Rigo, López y eventualmente Chaves), el ciclismo colombiano dirige el 23 % del pelotón y presenta un grupo sólido de líderes, escaladores y gregarios. Nunca antes en la historia del pedalismo nacional se había estado en una posición tan fuerte, ni siquiera en 1986, que conserva el récord de participación, con 23 ciclistas repartidos en cinco equipos, pero dos de ellos nacionales, Café de Colombia y Ryalcao-Postobón.

La posibilidad de una nueva victoria y de tener tres o cuatro ciclistas en el top ten es real. El año pasado se logró con Egan (Campeón), Rigo (7.°) y Nairo (8.°). La camiseta de mejor escalador es factible, al igual que victorias de etapa (Esteban Chaves podría ser el cuarto colombiano con triunfos en las tres grandes vueltas después de Luis Herrera, Oliverio Rincón y Nairo Quintana). Igualmente, si Miguel Ángel Supermán López y Chaves hacen podio podrían emular a Nairo y completar esa hazaña en las tres grandes vueltas. ¿Y por qué no soñar un podio totalmente colombiano?

La sentencia la dictará la ruta de un Tour atípico con montaña desde el segundo día de carrera en Niza (capital del departamento Alpes Marítimos), que se disputa al final del verano europeo, en plena temporada de vendimia, sin polen y con bajo riesgo de alergias, con menos ráfagas de viento y, por tanto, menos peligro de cortes en el lote y con temperaturas más soportables (promedio 25 °C) que causarán menos deshidratación o agotamiento físico.

Cumbres misteriosas

Es un Tour para escaladores con “cimas del siglo XXI”, como señaló el director Christian Prudhomme. Tiene montaña repartida en sus tres semanas, visita los cinco macizos franceses y tiene 29 puertos importantes, pero solo contempla dos cumbres por encima de 2.000 metros, donde la ventaja de la oxigenación en altura de los ciclistas colombianos marcaría diferencia.

La carrera tiene ocho jornadas de montaña con cuatro finales en alto, pero carece de sus cimas históricas. No hay Galibier, Alpe d’Huez, Tourmalet, Col d’Aspin, Mont Ventoux ni Col d’Aubisque. En cambio, los puertos decisivos serán la estación de esquí de Orcières-Merlette a 1.825 m (primer contacto con los Alpes el 1.° de septiembre en la cuarta etapa), el violento ascenso al Grand Colombier en las montañas de Jura el domingo 13 de septiembre (etapa 15), el incógnito Col de la Loze (techo del Tour a 2.304 m), un paso exclusivo para bicicletas inaugurado en mayo del año pasado y se disputará por primera vez el miércoles 16 de septiembre en la etapa 17, y la contrarreloj sobre 36 kilómetros el penúltimo día, con cima en la Planche des Belles Filles, que ya fue final de la sexta etapa el año anterior y no marcó grandes diferencias entre los favoritos. Esta vez debería ser definitiva.

La preparación óptima de los ciclistas es una incógnita. Como consecuencia de la cuarentena se llega al Tour con menos rodaje del habitual, con pocos enfrentamientos, excepto las pruebas hasta principios de marzo y luego desde mediados de julio clásicas de un día y la Vuelta a Burgos, el Tour de Polonia, el Tour de l’Ain y el Critérium du Dauphiné. Varias competencias claves que sirven de preparación fueron canceladas o aplazadas y además los entrenamientos en altura de las escuadras europeas se cumplieron a marchas forzadas en Islas Canarias, los Alpes, la Sierra Nevada, Andorra y las Dolomitas, a partir de junio, cuando las medidas de cuarentena se suavizaron en el continente y se confirmó el calendario ciclístico. Los colombianos se beneficiaron de vivir cuatro meses en altura y entrenar a más de 2.600 metros. Llegaron casi directamente a competir, ganaron etapas, estuvieron en los primeros lugares y en contención. Entre los europeos las excepciones fueron el prodigio belga de veinte años, Remco Evenepoel (vencedor en Polonia y Burgos), pero que no disputaría el Tour, y el campeón de la Vuelta a España, el esloveno Primoz Roglic, líder teórico del Jumbo-Visma, quien se mostró dominador hasta su violenta caída, el 15 de agosto, en la penúltima etapa del Dauphiné. La ventaja del incremento de oxigenación de los escarabajos se da por vivir y prepararse en altura, pero se empieza a perder hacia los 48 días (siete semanas) de llegar a Europa. En los deportes de alto rendimiento la diferencia la marca hoy dormir en altura y trabajar en altitudes menores, con lo cual teóricamente ese beneficio se debería haber mantenido porque siguieron concentrados en altura con sus equipos, disputaron pruebas con perfil montañoso, hicieron reconocimiento de las etapas de montaña y solo bajaron a nivel del mar para el inicio del Tour.

Según el experimentado técnico Luis Fernando Saldarriaga, “los niveles de hemoglobina y hematocrito descienden a partir de la séptima semana por aspectos como la deshidratación y la poca estimulación a estar en la altura”, lo cual no ocurrió en 2020. En años anteriores los ciclistas colombianos venían por períodos de cuatro semanas entre febrero y abril y luego otro período antes del Dauphiné y el Tour. Pero con el COVID-19 el paradigma cambió: estuvieron más días en casa, con menor desgaste y menos competición. Eso nos dará otra perspectiva científica, ya que no era lo usual en la temporada regular. Pero sigo pensando que esa reserva seguirá siendo una ventaja y, unida a la preparación, será un arma letal para poder ganar el Tour”, agrega Saldarriaga. El Tour 2020 será probablemente la repetición de la batalla entre Ineos y un reforzado y peligroso equipo holandés Jumbo-Visma, en el que Tom Dumoulin y Primoz Roglic serán rivales de cuidado. Y junto a ellos el Groupama-FDJ de Pinot, el Bora-Hanshgrohe de Buchmann y el Deceuninck-Quick Step.

El año pasado Ineos cambió su táctica dominadora, no asumió la camiseta amarilla en la primera semana como ocurrió antes con sus campeones Bradley Wiggins, Froome y Thomas, y dejó que otras escuadras se encargaran de comandar la prueba. Participó en el pelotón, pero limitó su esfuerzo y asestó el golpe de gracia a tres etapas del final con un único y fulminante ataque de Egan Bernal, el líder que había protegido. Lo importante no es vencer la mayoría de etapas y liderar, sino ganar el Tour. Jumbo-Visma ganó cuatro fracciones, pero no fue campeón por equipos y por descarte se ubicó tercero en el podio a un veterano rodador, Steven Kruijswijk, ausente este año al fracturarse un hombro en una caída en el Dauphiné. A su vez, el fogoso Julian Alaphilippe ganó dos etapas y portó la camiseta de líder quince días, pero pagó el esfuerzo y perdió el Tour en el Col de l’Iseran, donde la organización concluyó la etapa reina, recortada por avalanchas sobre la ruta. Por esta circunstancia fortuita Bernal todavía no ha ganado una etapa en el Tour y fue campeón sin victoria parcial, igual que Froome en 2017. ¿La conseguirá este año?

¿Cuál será la estrategia de Ineos?

Egan Bernal y los “granaderos” de Ineos son un equipo balanceado, experimentado y dedicado al campeón, secundado por dos lugartenientes de lujo que debutan en el Tour; Carapaz y el promisorio Pavel Sivakov (23 años) quien creció en Francia —de ruso solo tiene la licencia— y conoce el terreno. Noveno el año anterior en el Giro, Sivakov nació en Italia, es apenas seis meses menor que Bernal y se integraron juntos al Ineos en 2018, crecieron dentro de la estructura y son una dupla perfecta que dominó a principios de agosto la Route d’Occitanie (1.° Egan, 2.° Pavel).

Ineos llega entonces con un tridente poderoso, joven y en plena forma (que no tuvo el año pasado) y es capaz de dominar de nuevo (desde 2017 el equipo ha ubicado dos corredores entre los cuatro primeros, pero nunca a tres en el top ten). A ellos se agrega la nómina regular de los tres últimos Tours; los rodadores Michał Kwiatkowski, Jonathan Castroviejo, Dylan van Baarle y Luke Rowe, el único británico y capitán en carretera. Con ellos el veterano costarricense Andrey Amador.

Por eso, Jumbo-Visma tendrá que cuidar a tres escaladores consumados y aunque el equipo se mostró dominador en las pruebas previas frente a Ineos (debido a la falta de ritmo de Froome y Thomas), el Tour es a otro precio y el favoritismo de Roglic quedó condicionado por su caída en el Dauphiné. Hoy su mejoría ha sido insuficiente —el deportista y su entorno lo reconocieron— y su estado físico, dos semanas después del golpe, es una incógnita.

El liderazgo recae ahora Tom Dumoulin, campeón del Giro 2017 y subcampeón del Tour en 2018, quien paradójicamente está debutando este año con el equipo Jumbo-Visma. “Esperaba una mejor recuperación. Trataré de dar lo mejor, pero viendo a Tom, ha progresado mucho y está listo y en su máximo”, aceptó el esloveno en Niza Se ha recuperado de su accidente en el Giro del año pasado y en el Dauphiné mostró que está casi a punto para una prueba de superior intensidad. Pero el rendimiento máximo de un deportista de élite depende de múltiples factores y la falta de kilometraje y de rodar por tres semanas desde mayo del año anterior pueden ser factores en contra del optimismo. Las opciones del Jumbo-Visma parecen ahora comprometidas; aunque debería respaldar a Dumoulin por encima de un Roglic en inferior condición física, el holandés tal vez aún no está a punto. La escuadra se concentrará este año en la clasificación general y no en ganar etapas; pero no tiene una tercera opción, porque el escalador estadounidense Sepp Kuss es un gregario de lujo que debuta en el Tour y el neozelandés George Bennett no es una carta para el podio.

Sorpresas y golpes

Al cuarteto de principales favoritos, Bernal, Dumoulin, Roglic y Carapaz, hay que agregar dos pedalistas que brillaron en el Dauphiné: el joven esloveno Tadej Pogacar (21 años), cuarto y promovido a líder de la escuadra UAE Emirates para el Tour, y el subcampeón del Criterium, el veterano francés Thibaud Pinot (treinta años).

Pogacar es una estrella en ascenso fulgurante que disputa su segunda temporada profesional y en su debut en una Gran Vuelta hizo podio en España (3.°), ganó tres etapas y fue el mejor joven, ¡con apenas veinte años! Pogacar es uno de los llamados al protagonismo en los próximos años junto a Bernal, Sivakov, Gaudu, Alexander Vlasov, Iván Ramiro Sosa y Evenepoel. Es candidato firme al podio y con el respaldo de los veteranos Fabio Aru, David de la Cruz, Davide Formolo y su compatriota Jan Polanc, puede ser la gran sorpresa del Tour 2020. Figura quinto en las apuestas (14/1), similar a Richard Carapaz.

Thibaut, líder del equipo Groupama-FDJ, fue tercero en el Tour 2014, pero no ha terminado en sus tres últimas participaciones y su ciclo parece haberse estancado. El año pasado abandonó a tres jornadas del final cuando era quinto en la general. Aunque fue segundo en el Dauphiné hace dos semanas, se cayó en la penúltima etapa y no tuvo aguante para vencer a Martínez. Si no responde, la alternativa será su fiel escudero desde 2017, el joven escalador bretón David Gaudu (23 años), a quien muchos ven como el sucesor de Bernard Hinault. El promisorio Gaudu fue 13.° en el Tour 2019 y es un caso único en el pelotón; es graduado y escribe textos y obras de filosofía. Alguno de ellos sería “top ten”.

Nairo Quintana, Miguel Ángel López, Sergio Higuita y Daniel Martínez son las otras cartas colombianas para disputar etapas, el top ten y el podio. Nairo ha rejuvenecido como líder de su nuevo equipo Continental Profesional Arkéa-Samsic y, liberado del yugo de Movistar, inició victorioso en febrero. Pero en el Dauphiné abandonó antes de la última etapa por molestias en la rodilla a causa del accidente de entrenamiento que sufrió en Colombia cuando fue atropellado por un auto. La duda es qué tan recuperado está para tres semanas intensas. Nairo es un luchador innato y estará lealmente respaldado por Anacona y su hermano Dayer. Su compañero francés Warren Barguil, dos veces décimo en el Tour (2017-2019) y campeón de la montaña, es otra carta para figurar.

Las caídas y golpes en el Dauphiné afectaron también a otros protagonistas, como el alemán Emanuel Buchmann (sorpresivo 4.° en 2019) y el promisorio escalador Sergio Higuita (23 años), quien en marzo fue tercero en la París-Niza por delante de Pinot y Quintana y debuta con el Education First en el Tour. Su recuperación completa es una incógnita. Para el equipo estadounidense, Higuita es una pieza esencial en respaldo de su líder Rigoberto Urán, quien se recupera de un serio accidente en la Vuelta a España y no parece estar aún al nivel de años anteriores (2.° en 2017 y 7.° en 2019).

El protagonismo recaería entonces en el vencedor del Dauphiné, Daniel Martínez (24 años), quien cumple su quinta temporada profesional, ubicado por los especialistas ubican en el top ten. El escalador Miguel Ángel Supermán López tendrá la capitanía de Astana y debuta en el Tour como uno de los pedalistas que puede sorprender. Llega en buena forma y respaldado por un equipo de rodadores y escaladores que incluye a cuatro españoles: los hermanos Ion y Gorka Izaguirre, Omar Fraile y el veterano Luis León Sánchez. Junto a ellos debutará el escalador Harold Tejada (23 años), un aliado clave en la última semana.

Esteban Chaves tiene desde niño el sueño silencioso de ganar el Tour. Se ha preparado a conciencia, pero hay que esperar qué tan recuperado está de la mononucleosis que afectó su carrera en los últimos dos años. Mitchelton-Scott lleva una escuadra de veteranos y buscará ganar etapas, dando a sus líderes Adam Yates y Chaves libertad en carrera. Otros opcionados a figurar en el top ten son el español Mikel Landa, líder del Bahrain-McLaren. Tal vez sea su última oportunidad de podio. Los franceses Guillaume Martin de Cofidis y Julian Alaphilippe son dos ciclistas con los que habrá que contar para victorias de etapa.

En Niza ha largado un Tour cuya primera semana será tensa y nerviosa, con ciclistas que llegan en plena forma y otros en curva ascendente hacia los días finales y definitivos en los Alpes, donde los escarabajos colombianos han escrito las páginas más gloriosas de su historial. Igual que hace un año, hay razones poderosas para el optimismo.

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