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Con el fútbol a gatas, Dimayor apuesta por nuevos derroteros.

La pandemia castigó el fútbol, un sector económico dinámico, innovador y en constante proceso de evolución. En Colombia la nube negra se aleja y el organismo rector del fútbol ya traza las nuevas disyuntivas.

El doce de marzo de 2020 Colombia vio el último partido de fútbol profesional en términos de normalidad y a renglón seguido vino el aplazamiento del campeonato que hasta hoy sigue en medio de dudas, pero con una luz que asoma tenue al final del túnel porque ya fueron aprobados protocolos y eso supondría el retomar la liga a mediados de septiembre. De todas formas hay pérdidas económicas, negocios frenados, inversiones en veremos y todo un mar de leva por las secuelas así como por las expectativas que al parecer podrían quedar sosegadas con nuevo presidente en la División Mayor del Fútbol Colombiano, Dimayor, con más fútbol, así sea a puerta cerrada, y con unas políticas frescas y sumamente empresariales que posiblemente matizarán el cambio que demanda el deporte de masas en el país.

La Covid-19 sin duda hizo estragos, quitó vidas, le puso freno al mundo, paralizó actividades, cerró empresas y dejó a demasiada gente en la calle, eso, hablando de los saldos registrados hasta hoy, pero el escenario hace prever que vendrán días difíciles con la pos-pandemia habida cuenta que será consecuencia de la infección una contracción aguda en la demanda de bienes y servicios, tremenda realidad que golpeará duramente a toda la economía y sus sectores. Allí los directivos del fútbol entran y hacen cuentas, la conclusión, ajustarse al entorno, no hay de otra.

Salvo una lotería, el fútbol como espectáculo está abocado a perder brillo toda vez que los equipos tuvieron que vender jugadores, prescindir de otros y dedicarse casi que a la cantera para enfrentar el reto de acabar un campeonato que inevitablemente pasará a la historia por el lastre pandémico. Sin embargo Colombia es un país con fortuna y nada raro sería que la liga, no solo muestre nivel, sino que les abra las puertas del éxito a muchos jugadores esperanzados en ver abiertas las oportunidades para crecer profesionalmente desde las divisiones inferiores aprovechando que actualmente el país es un importante exportador de futbolistas. Ojalá, la bendición y para adelante.

No hemos dejado de lado el futbol en este medio porque reiteró, es una parte significativa del sector real de la economía, de hecho los clubes han avanzado y muchos ven sus escuadras no como el equipo que juega, gana, empata o pierde, sino como una factoría que puede ser rentable con adecuados manejos y con conceptos de mercadeo, productividad, competitividad y valores agregados, el fútbol actual es una actividad económica que exige rigor contable y toda la astucia para poner en el campo muy buenos jugadores, en las camisetas deseados patrocinadores y en la dinámica unos resultados que conlleven a torneos internacionales y utilidades. El balompié sigue divirtiendo, pero bajo rígidos estándares de competencia, empresa y legalidad.

En esta ocasión y para rendirle homenaje al fútbol habló con Diariolaeconomia.com, el presidente de la Dimayor, Fernando Jaramillo Giraldo, quien dijo que su experiencia en el sector privado le permitirá al fútbol nacional seguir creciendo bajo preceptos de empresa y por ello indicó que todos sus conocimientos los trasladará de la mejor manera a la industria del fútbol.

Indicó que si bien el momento es muy difícil y complejo para el balompié, sobre todo desde el punto de vista financiero en donde los clubes cumplen ya cinco meses sin ingresos, es el momento para que todos en la industria del fútbol propendan por la unión y el trabajo articulado para establecer una dinámica y una metodología para que este sector que significa tanto para un país como Colombia pueda salir adelante con una sistemática afín a la del sector empresarial que claramente puede trasladarse al negocio del balompié.

El hecho que haya negocios en el fútbol colombiano como el proceso que adelanta el Once Caldas con la venta de acciones en volumen mayoritario, es una muestra fehaciente que el negocio es atractivo y que mucha gente ve en la liga colombiana una oportunidad pues hay un producto supremamente sugestivo a nivel mundial, aspecto que anima a la gente a hacer inversiones en el fútbol colombiano.

El caso del equipo caldense en donde hay una negociación aún no cerrada, dijo, es una señal afortunada que sí hay un marcado interés en muchos fondos de inversión y por empresarios del fútbol en el globo por capitalizar y traer recursos a Colombia en donde las empresas futboleras se hacen cada vez más atractivas.

Para hacer que la mirada del inversionista europeo, americano, árabe, asiático y local, explicó Jaramillo Giraldo, hay que fortalecer la institucionalidad del fútbol para que se vuelva como industria mucho más atractiva. Eso, afirmó, implica darles seguridad a los inversionistas de un manejo transparente y de un gobierno corporativo claro con estándares internacionales.

En ese orden de ideas, se requieren clubes que de alguna manera muestren que están comprometidos con los más altos modelos de manejo del fútbol y por ello en el seno de la Dimayor se habla del “Fair Play Financiero”, disposición presentada por la UEFA con el fin de evitar que los clubes adelanten compras por un monto mayor al de sus posibilidades o metiendo en cintura lo que en su momento el ex directivo y ex futbolista francés, Michel Platini, denominó como el “dopaje financiero” en el fútbol.

En Colombia especificó Jaramillo, la medida ya tuvo aprobación en la Asamblea del organismo rector del fútbol y será por eso reglamentado muy pronto para que los inversionistas a los que les atrae el fútbol colombiano puedan llegar con tranquilidad y hacer sus negocios, eso hará que lleguen multinacionales, corporaciones y todo tipo de capitalistas a inyectar dinero en un deporte que cada vez es más masivo, estratégico para las marcas y notable en el crecimiento económico.

Los equipos, apuntó, están dejando atrás los manejos estrictamente familiares o hechos a la deriva, en esa evolución comentó, hay verdaderas empresas futbolísticas que están acompañadas por grupos económicos y que incentivan a los demás a entrar por el camino de profesionalizar el fútbol y sacarlo de la improvisación y los manejos informales, tarea que se hace para imponer un ejercicio económico hecho a la luz, al amparo de la probidad y cerrándole caminos a prácticas irregulares que otrora hicieron daño.

 

“Es un hecho, los clubes se deben manejar como empresas y esa es la tendencia global, en eso estamos en Colombia por lo que es notorio que hemos mejorado muchísimo con la seguridad que avanzaremos aún más, adoptando la reglamentación del necesario Fair Play Financiero”, declaró el señor Jaramillo Giraldo.

 

Destacó que las empresas del fútbol de hoy están al tanto de los movimientos económicos, del comportamiento bursátil, de la tasa de cambio así como de los comportamientos geopolíticos, inclusive hasta la volatilidad y el cierre de los commodities hacen parte del movimiento futbolístico porque este deporte entendió que es universal y que se mueve al ritmo de la economía, en general, porque los negocios suelen estar atados a estos indicadores que muestran solvencia, apuro, tranquilidad y que igual permiten hacer conjeturas en costos de operación y funcionamiento.

En el momento actual y por ordenanza de las autoridades económicas, a los equipos les corresponde tener tecnologías contables sólidas, manejar factura electrónica y reportar el mínimo movimiento. El fútbol es una factoría que rinde cuentas fiscales e impositivas como cualquier grupo y está regulado por entidades estatales como la Superintendencia de Industria y Comercio, la Dian, la Superintendencia de Sociedades y otros estamentos adicionales hoy por el problema de salubridad.

En opinión del presidente de la Dimayor, con todos esos mecanismos, el fútbol colombiano va hacia una transparencia total por parte de los equipos, pero también rumbo a una visibilidad en su actuar que lo pondrá a prueba de cualquier auditoría o revisión por parte de entidades o expertos en el manejo empresarial.

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