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Santa Fé: Fútbol colombiano, con dolor de cabeza, pero hay que seguir

La actual situación podría terminar con la venta de algunos equipos a inversionistas o grupos económicos. La situación no ayuda más con la disminución en el cheque girado por Win.

La situación de quiebra de la economía mundial, trastocada por la pandemia sigue agudizándose y obligando a hacer reingeniería empresarial porque muchas factorías se niegan a desaparecer y quieren seguir con ese desafío que impone una situación que no vaticinaba ni el más escéptico. Este lío que parece un cáncer social y económico avanza y hace metástasis en renglones industriales que empezaron a disolverse pues en temas de economía, la actualidad dice que el mal de uno puede ser de todos, sencillamente por el encadenamiento productivo.

Hoy la globalización posiblemente esté mostrando su peor faceta y el modelo económico como el de Colombia y gran parte de América Latina desnudó unas falencias tras su colapso que obligará a darle vuelta a la página para rehacer una economía que teniendo potencial decidió posar de petrolera, dejando atrás agricultura, manufactura, turismo y otras apuestas que hoy no mostrarían un país tan emproblemado y tan por fuera del contexto de economía importante.

Todo la debacle económica que venía desde mucho antes de la Covid-19 encontró socio ideal en una pandemia que cerró negocios, clausuró empresas, sacó empleados de sus puestos, confinó países y mandó por la borda el libre comercio pues hoy muchos países, más de ochenta, hablan del mercado interno y de una despedida de la llamada globalización, la misma que ya había iniciado Estados Unidos con el proteccionismo del Presidente Donald Trump, pero igual con un Brexit bienhechor de su aparato empresarial.

Esta introducción, posiblemente aburridora para los amigos del deporte, cabe para justificar la nota de hoy y es todo el embrollo del fútbol colombiano que, si logra retomar el campeonato este año o inclusive el próximo, lo hará en medio de la incertidumbre, de la escasez de recursos y de unos riesgos que deberá asumir como cualquier corporación porque hay amenazas de quiebra, de mayores pérdidas y de muchísima dificultad. Por todo esto, los expertos en balompié invitados para esta edición no descartan posibles ventas de equipos, mayores capitalizaciones vía cesión de acciones y todo un revolcón en una industria que en la actualidad pasa las duras y las maduras, empero muy dispuesta a hacer los correctivos a que haya lugar porque hoy como en la práctica futbolística, los equipos están con tarjeta amarilla y en fuera de lugar.

La pandemia no es un mal único en la difícil industria del fútbol, las crisis en este sector existieron a lo largo de la historia, y fueron tan trascendentales que hicieron interrumpir el campeonato como en la década lamentable de los ochenta e inclusive hubo unas situaciones tan delicadas que obligaron a la Federación Internacional de Fútbol Asociado, FIFA, a intervenir.

La pandemia no es un mal único en la difícil industria del fútbol, las crisis en este sector existieron a lo largo de la historia, y fueron tan trascendentales que hicieron interrumpir el campeonato como en la década lamentable de los ochenta e inclusive hubo unas situaciones tan delicadas que obligaron a la Federación Internacional de Fútbol Asociado, FIFA, a intervenir.

Antes de este capítulo, de lejos el más grave, la historia registró la crisis de los años sesenta en el siglo pasado después de escándalos ventilados por los manejos administrativos y financieros, pero igual una precariedad con el funcionamiento de las ligas. En ese tiempo algunos vetustos hinchas hablan de dos poderes, el de la Asociación de Fútbol Colombiano, Adefutbol, en cuestión y la División Mayor del Fútbol Colombiano, Dimayor, gran competidora por el mando absoluto en la liga colombiana. La disputa fue muy intensa a tal punto que la selección Colombia tuvo dos técnicos, uno avalado por Adefutbol, Adolfo Pedernera y otro por Dimayor, el para entonces técnico de Santa Fe, Rodolfo Kralj.

Tras intensas reuniones entre las agremiaciones fue posible un acuerdo en el congreso de la Conmebol y gracias al afortunado “Pacto de Río” Colombia participó en el mundial de Chile en donde marcó un precedente, igualar con Rusia a cuatro goles en una histórica remontada que incluyó el inolvidable gol olímpico del barranquillero Marcos Coll y desde luego meterle en el estadio de Arica cuatro tantos al mítico Lev Ivánovich Yashin, la “Araña Negra”.

El lío no quedó ahí y conminó a crear la Fedebol, una federación concebida en Villa del Rosario un 19 de julio de 1964 bajo el liderazgo de don Alfonso Senior Quevedo. Paso seguido la misma FIFA intervino el fútbol colombiano lo cual acarreó una sanción dura, muy dura pues marginó al país de absolutamente todos los torneos internacionales.

Este capítulo conocido como el cisma del fútbol colombiano tuvo varias consecuencias, una de ellas no participar en la Copa Libertadores de América en sus versiones 1965 y 1966. En el año 1966 hay una intervención definitiva de FIFA y le abre paso a un fútbol más organizado pues finalmente se refunda en Bogotá en 1971 la Federación Colombiana de Fútbol que fue ratificado como único ente rector del balompié colombiano en junio de 1976.

Luis Eduardo Méndez

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Presidente de Independiente Santa Fe Luis Eduardo Méndez, dijo que aparte de la situación dramática del fútbol, hay un daño colateral a la gente que vive de este deporte acrecentando un impase económico y social de magnitudes impresionantes porque hay negocios, bienes y servicios que hoy están marcando cero ingresos en total perjuicio de las miles de familias que devengan su sustento de la actividad futbolera.

Anotó que lo más grave del asunto es que no se vislumbra pronta solución porque si bien se reactivará posiblemente el torneo, las ventas seguirán estáticas porque con los estadios vacíos y los partidos adelantados a puerta cerrada no habrá dinámica en aquellas actividades asociadas al espectáculo del fútbol que seguirán quietas como es el caso de bebidas, comidas, suvenires, confecciones, logística, boletería y muchas otras labores que dejan un dinero para los hogares que viven del deporte rey.

La ida al estadio y las ventas indicó, solamente serán posibles una vez sea descubierta la vacuna que conjure una enfermedad que mata y meta en cintura una pandemia que arrodilló al mundo económico y a la sociedad en su totalidad. Consideró que por ser un país tropical en donde los pisos térmicos varían, los estadios y las regiones van a tener dificultades en materia de competitividad y de salubridad, unas realidades que tendrán a Colombia, salvo una estricta prevención, muy afectada.

Ante el panorama oscuro del fútbol, Méndez sostuvo que hay que acudir a la reinvención o reingeniería de la industria del fútbol para hacer que las lánguidas finanzas de hoy recuperen musculatura para hacerlas sostenibles y un negocio próspero y útil para el conjunto de la sociedad. Para ello, dijo, ya empezaron a estudiarse y a explorarse una serie de opciones y así poder determinar el qué se debe hacer y cómo se debe hacer.

 

“Esperemos a que esto evolucione, que las cosas mejoren, que la publicidad se reactive y que la economía del país tome otra dinámica para poder echar mano de otros factores que den unos réditos para poder trabajar mejor”, anotó el señor Méndez.

 

Sobre el complicado momento del fútbol en donde hay líos con dineros que no llegaron y adicional una serie de situaciones que dejan algunas dudas, el máximo directivo del cuadro cardenal apuntó que lo mejor es callar y caso contrario hacer lo posible por colaborar con el fin de mejorar lo que de pronto se hizo mal o para corregir las fallas que hoy tienen al balompié en la mira de muchos, empezando por el gobierno.

 

“A nivel clubes, todos hemos hablado y cada uno de nosotros está tratando de solucionar con ideas e iniciativas esas falencias que hoy afectan nuestras arcas, pero que nos invitan a ser propositivos y a buscar lo mejor que se pueda hacer por el fútbol”, aseveró Méndez.

 

El Presidente de Independiente Santa Fe dijo que, ante la aparición de tantas dificultades, cada club tendrá que afrontarlas acudiendo a las instancias y a los recursos que sean más pertinentes para capitalizar los equipos, evitando que las instituciones lleguen al extremo de la liquidación, “ojalá no sea así”.

En opinión del directivo el tema conlleva a pensar y a sacar lo mejor de cada institución para que esas factorías del fútbol sigan adelante, brindando lo mejor en los estadios, y evitando una desaparición que de darse, no solo afectaría a un grupo de jugadores sino a mucha gente que depende de la entrañable actividad futbolera.

La pandemia, manifestó, no solamente cambiará aspectos de la economía, de la política o de la misma globalización sino que llevará transformaciones al fútbol toda vez que vendrán nuevas cosas, otras se irán, pero groso modo expresó que lo clave es que el país y el mundo logren adaptarse a la realidad y a un modelo económico que muy seguramente tendrá que variar, pero por encima de todo a entender que la sociedad es más viable en conjunto y a comprender igualmente que todos deben aportar y poner los pies sobre la tierra porque no se puede seguir con la burbuja que existió antes de que llegara la pandemia, una burbuja que razonó, debe desaparecer de raíz en aras de un mejor país y una más grata sociedad.

Anotó que el momento es duro por lo que habrá equipos que van a poder sostener sus inversiones y otros, como es el caso de Santa Fe, que tendrán que limitarse y llegar a unos puntos totalmente matriculados en la realidad, razón por la cual el manifiesto de sacar adelante el fútbol como empresa desde cada equipo y de salir de la crisis, procurando hacer actividades que vayan paralelas a la razón de ser las instituciones como lo es producir e incubar buen fútbol, debe llevarse como una política permanente.

Una alternativa para Independiente Santa Fe y para los equipos en general sería vender jugadores, pero anotó que hay que esperar que llegue el momento. En el cuadro rojo capitalino, precisó Méndez, hay cuatro o cinco jugadores que más adelante podrán salir del equipo, dejando una utilidad para el cuadro cardenal y así paliar en la institución los inconvenientes financieros que se han experimentado.

Una decisión afortunada de los equipos fue apostar por las divisiones menores y gracias a ello el país se ubica como un fuerte exportador de talento futbolístico en la región y en el mundo. Para el directivo, ese importante logro no hay que perderlo porque con la formación de jugadores de calidad hay muchas oportunidades de abordar mercados internacionales y así poder sobrellevar la actual problemática o haciendo sostenible el fútbol como empresa.

Al hablar de aspectos macroeconómicos, Méndez afirmó que el negocio de jugadores y básicamente la compra de pases y contratación de talento continúa siendo un punto álgido porque la tasa de cambio sigue alta y por encima de los 3.600 pesos, una divisa costosa en momentos de debilidad económica.

Una realidad y un hecho palpable en muchos países es que el fútbol se convirtió en una vitrina, de grandes resultados en mercadeo y toda una estrategia de ventas. Por eso y por todo lo que hay en el mundo, señaló, la venta de los equipos no puede descartarse puesto que todo es alternativa, oportunidad y movimiento.

Hoy más que nunca no se puede hacer de lado o suprimir cualquier posibilidad de negocio para conseguir los recursos y así seguir en el mercado, aunque aclaró que actualmente vender es complejo porque hay inconvenientes de oferta y de demanda que imposibilitan hacer transacciones de esa índole.

Por simple lógica la liga colombiana tiene que ajustarse a los factores que va dando la economía lo cual hace pensar en jugadores importantes que se acomoden al medio y a la situación que se tiene que vivir y que ya hoy es visiblemente apretada.

Hoy las obras de la sede deportiva están frenadas, pero lo cierto es que la prioridad es salir adelante con la Ley 1116 y luego con más oxígeno terminar las obras de Tenjo en las campiñas verdes, frías, pero encantadoras de Cundinamarca.

Finalmente recalcó que en Santa Fe se van a quedar los jugadores buenos que la institución pueda pagar pues no sería prudente contar con unos jugadores a los que no se les honre el contrato o no se les pague. En ese punto fue enfático, solamente seguirán vestidos de rojo y blanco a quienes se les pueda firmar un contrato consecuente con la realidad porque el fútbol, en su gran mayoría pasa por una situación extremadamente embarazosa.

El equipo sigue en la búsqueda de patrocinadores o de hacer lo posible porque continúen los que arrancaron esta temporada. Las cosas han cambiado porque anteriormente, por esta época todo el trabajo se enfocaba en asegurar los patrocinios del año siguiente, este año debió hacerse lo tarea, tal cual, pero en aras de sacar adelante el mismo año con los sponsors. Santa Fe sigue haciendo su labor comercial y no para en ese objetivo pues tiene claro que debe tener recursos para mantener nóminas y adelantar la gestión deportiva de manera tranquila.

En medio de las dificultades, Méndez dijo que no puede abandonarse el optimismo e insistió en que no hay que claudicar ni entregarse pues solo trabajando y haciendo una juiciosa tarea matizada por el compromiso será posible dejar los problemas atrás.

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